Las carreras de coches ya nos tienen acostumbrados a ver accidentes escalofriantes, pero este, por las imágenes, se lleva la palma. Sucedió el pasado día 2, en la segunda carrera de Fórmula 2 en Marrakech. No en vano ver como otro coche pasa volando por encima tuyo te tiene que poner los pelos de punta por muy piloto profesional que seas.
Dentro de las pruebas que se le realizan a un coche para comprobar su estabilidad está el llamado Test de Moose o Test del Alce.
Este consiste en realizar una maniobra brusca similar a la que se realizaría si encontráramos un obstáculo en medio de la carretera, invadiendo el carril contrario, para acto seguido volver a nuestro carril. Es lo que comúnmente se conoce como “dar un volantazo“. La prueba se realiza a una velocidad de 80 km/h y con el vehículo a plena carga.
Casos sonados de coches que no superaron esta prueba fueron los Mercedes clase A en sus inicios (el vídeo no corresponde exactamente pero da una idea) o el Renault Kangoo (le fue por los pelos).
Uno de los últimos modelos de Citroën, el Nemo, ha sido el siguiente en fallar este test. Y de forma un tanto catastrófica que casi da miedo y todo:
Para que podáis comparar, en este vídeo podéis ver un ejemplo del mismo test con berlinas. La mejor de todas es el Alfa Romeo 159 que parece ni inmutarse con la maniobra, incluso mejor que un BWM 320 o el Ford Mondeo.
Ayer emitieron estas imágenes de un loco-temerario circulando en dirección contraria por la autopista AP-7. Lo hizo durante 10 km y por suerte para los que circulaban en aquel momento por allí, no pasó nada. Se me ponen los pelos de punta solo de mirar el vídeo.
El “cabrón” (porque no tiene otro nombre) dio positivo en el control de alcoholemia y dicen que ingresó en prisión, aunque algo me dice que seguramente no le pasará nada… En fin, estas cosas sí que me ponen de los nervios.