Barcelona nevada: el puto caos y los cabrones de las antinieblas

Hoy ha sido como «Crónica de una muerte anunciada«: todo el mundo lo sabía y todos a la carretera, yo incluido: tenía que volver a casa, que remedio. Y lo mío me ha costado. Para muestra, un ejemplo. Así estaba la Ronda del Litoral esta tarde a las cinco:

Una frase resumiría todo esto perfectamente: ¡el puto caos! Un trayecto que normalmente hago en 20 minutos hoy me ha costado 2 horas y media. Y como no, ha habido cosas que me han tocado la moral. Por ejemplo: cualquier otro día me tropiezo con al menos 2 o 3 patrullas de los Mossos, hoy ninguna. ¡Y mira que hoy sí hacían falta! Estoy seguro que estaban en algún sitio, pero yo no los he visto.

Y otra que me toca los huevos especialmente cuando voy detrás, como este elemento:

Desde aquí hago un llamamiento a todos esos domingueros que nunca se sienten aludidos aunque les pites. A esos cafres al volante que creen que la carretera es suya. A esos mamones que van jodiendo al personal sin ser conscientes de ello. Yo os digo:

¡Apagad las putas luces antinieblas, que circulamos por ciudad y me estáis quemando la retina! ¡¡Cabroneeeeeeees!!

Como el mamón de la foto, que me estuvo poniendo moreno durante 45 minutos. ¡Pedazo de sesión de infrarrojos que me dio el tío! Y os juro que no lo entiendo. ¿Realmente es necesario poner las antinieblas cuando el coche de detrás está a escasos 2 metros haciendo carabana? Que sí, que ya veo que tienes un A4 nuevo de trinca, pero juro por dios que me daban ganas de reventarte las luces traseras con un bate de béisbol. En fin…

Y por cierto: lo mismo para los que circulan por carretera o autopista con las luces antiniebla encendidas y solo ha llovido un poquito: que sepáis que vuestro coche ya se ve suficiente, que no hace falta que las pongáis. Que si en ciudad una luz verde indica taxi libre, vuestras luces rojas solo indican que hay un hijo de puta conduciendo el coche. No se si me he explicado bien.

Ala. Ya me he desahogado.



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